
Aunque haya momentos de debilidad siempre debemos buscar la luz al final del oscuro túnel. Seguiré escribiendo mis mensajes ,los meteré en la botella que lanzaré al inmenso océano "de internet" por si aparece el naúfrago que los lea.
Y retomando el comentario que me hizo un viejo amigo debo concluir diciendo:
Los mensajes lanzados en una botella en mitad del océano...
¡a veces llegan!
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